En qué creemos
En el poder civil. En que cada ser humano, incluyendo a los niños, puede procurar bienestar a los animales domésticos. Sobre todo en un país donde la legislación en esta materia es deficiente y la gran mayoría de las autoridades políticas y de gobierno se mantienen insensibles e ignorantes. Por tanto, somos los civiles los llamados a actuar en consecuencia, ya bien de forma individual u organizada.
En el real amor por los gatos y perros. Aquel que sobrepasa la exacerbada valoración de las razas de estos, formas y colores, que muchas veces más bien significan cierto status. En que podemos amarlos más allá de su apariencia física. En que los mestizos (despectivamente llamados quiltros) son tan mestizos como nosotros mismos.
En la dignidad de los animales, en que no necesitamos apelar a la lástima para ayudar a los perros y gatos, ni tampoco son mercancía por la que podamos pagar. En que ellos son seres sintientes, sensibles e inteligentes. En que son un real aporte a la vida, teniendo tanto derecho a vivir y vivir bien como nosotros y los de todas las especies.
En que ayudar a un gato (a) o perro (a) vulnerable, o cualquier otro animal, nos engrandece tanto como ayudar a los de nuestra misma especie.
En que una pequeña acción, como darle comida o agua a un animalito de la calle, sí genera cambios en nuestra sociedad. Pues en la medida en que nos sensibilizamos ante su sufrimiento, aportamos a que el gran grupo humano sume otro paso más.
En la esterilización, tanto de nuestras propias mascotas como las de la calle, como única herramienta efectiva y sensible para el control del ya descontrolado crecimiento de la población canina y felina. Probablemente los hijos de nuestras mascotas encontrarán un cariñoso hogar, pero así le restamos oportunidad a aquellos ya nacidos en desventaja.
